Tercer Acto: Lucas.

El hombre del millón de dólares.

Tercer Acto.

Lucas.

 

Lucas llego a la mansión Valladares un día después de haber ido al prostíbulos “Placeres del mar.” Y no encontrar a Lucero allí. Sus amigos lo trataron de loco, que estaba perdiendo el tiempo en buscar a una mujer que solo se había acostado con él por el poco dinero que tenía.

Pero él no lo veía así, Lucero había sido una inversión. En vez de haber buscado una esposa, y haber armado una casa de ladrillos cerca del terreno donde trabajaba, y tener un par de hijos que también serian peones como él. Uso las pocas monedas que le pagaban a la semana, en noches con Lucero.

Él había sido bueno con ella, le había traído flores, había evitado que aquellos ancianos tomaran la poca juventud que le quedaba a la chica. Le había dicho millones de veces que se escapara con él a otra provincia.

Pero ella lo había rechazado,  él había esperado ilusamente que algún día cediera, y ella le había dado una bofetada al haberse ido con Valladares.

Lucas sabia quien era Toribio Valladares, lo conocía casi, había ido a una de sus fabricas en busca de trabajo, había sido rechazado junto a un montón de trabajadores por el joven en persona. El empresario siempre vestía de negro, y camisas tan blancas como el papel,  contrataba a los mejores trabajadores, Lucas no era uno de ellos.

—Solo contratamos a personas sin antecedentes penales—Dijo el empresario al montón de muchachos que habían quedado en la lista de rechazados luego de las múltiples entrevistas, luego de decir esto se dio media vuelta y se perdió en la fábrica.

Lucas, cuando tenía 16 años se había casado con una mujer que recogía limones en el campo que cuidaba. Su padre había arreglado el matrimonio, él simplemente acepto ansioso por entrar en la mujer.

Pero en la noche de bodas la mujer se quedo sentada en la cama, sin mirarlo y negando simplemente con la cabeza. Espero seis lunas, y la mujer lo esquivaba como la plaga.

La séptima luna, cansado, la golpeo con la sartén que ella misma había estado usando para cocinar, luego de escuchar la excusa de ella.

—¡Me das asco!

La enterró en el terreno donde cosechaban limones. El cuerpo fue encontrado dos días después, y Lucas no fue a la cárcel porque un psicólogo determino que tenia un desorden mental. O algo así, Lucas realmente no presto atención solo sonrió al saber que no iría preso. Solo tendría un papel que diría que era violento en cada comisaria del país.

Lucas no estaba de acuerdo con ese papel, él no era violento todo el tiempo. Solo cuando las cosas no iban como él quería, lo que no sucedía seguido.

Esta, lamentablemente era una de esas veces.

Tomo la escopeta que usaba para correr a los ladrones del terreno, y la desarmo para meterla en una maleta.

Ahora, estaba frente a la mansión valladares, escalo el portón sin problema alguno. Y camino hasta el enorme patio, allí vio a Lucero. Como nunca la había visto.

Vestida de blanco, elegante, sin insinuar ningún extremo de su piel, riendo. Ella reía en los brazos del castaño, quien no vestía un traje, solo tenia pantalones de vestir y una camisa abierta. Juntos bailaban sin música alguna, él le susurraba algo a la rubia quien reía.

Lucas no supo en que momento disparo la primera vez, solo escucho el grito de Lucero. Y la segunda vez la oscuridad de su cerebro a recibir la segunda bala atravesar su boca y llegar hasta el órgano.

lucas

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