No.

 

A veces nos cuesta decirle no.

No a los avances de los otros.

No a los ataques de la vida.

 

Yo propongo murmurar.

No.

Yo propongo gritar.

No.

 

Llenos de cansancio.

Llenos de tristeza.

Pero decirlo.

No.

 

Si no nos comunicamos.

¿Cómo vamos a hacernos entender?

No es no.

En todos los aspectos de la vida.

 

Pero si decimos sí.

Cuando en realidad es no.

Aceptamos cosas.

Que solo nos lastiman el alma.

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