Writing about you : Capítulo diez.

Writing about you.

Capítulo diez.

Valeria despertó con una sonrisa en su rostro, y un pensamiento en su mente. Que hacía que su pecho se inundara de calor, y sus piernas se estiraran de placer.

Peter.

Corriendo fue a su oficina, y prendió su computadora, cuando Windows se presentó y la dejo tocar su escritorio, abrió un documento de Word. Y escribió.

Peter Oro  se presentó esa mañana en la casa de Valeria Pérez, con un ramo de flores silvestres en mano.

La chica preparo su desayuno en la cocina, cantando canciones de pop nuevas que sonaban en la radio, se cambió, poniéndose un vestido que resaltaba su figura y peino su cabello con el mayor cuidado. Cuándo estaba a punto de maquillarse el timbre de su departamento sonó.

Corrió hacia la puerta, y cuando la abrió para encontrarse con el rostro de Peter ella salto a sus brazos, haciendo que el ramo de flores se escapara de las manos del muchacho para sostenerla a ella.

—¿Tanto me extrañabas?—Preguntó él, a pesar de que ella no podía ver su rostro, podía imaginar su sonrisa en el abrazo.

—Sí—Respondió ella, para luego besar la mejilla del chico.

Cuando se separaron, él levanto el ramo de flores y ella lo tomo con una sonrisa. Para acercar su rostro hacia las mismas y olfatearlas, dejando que su perfume la dejara algo atontada.

—¿Puedo pasar?—Ella respondió haciéndose a un costado, él entro no sin antes darle una suave sonrisa, que hizo que el corazón de ella se acelerara.

Una vez dentro, ella cerró la puerta, y le ofreció una taza de té al rubio quien acepto, luego de ver como ella ponía las flores en una colorida base. Se sentaron uno enfrente del otro con una mesita de café separándolos.

—Entonces, Julián vino a verte—Empezó él, mirándola directo a los ojos, ella tomo un sorbo de su té antes de responderle.

—Sí, le deje las cosas claras.

—Entiendo.

—Te quiero a ti, Peter—Dijo ella, esta vez clavando sus ojos en él quien escupió un poco de su té atragantándose, ella corrió para dar unas palmaditas en su espalda logrando que él respirara. Pero cuando ella iba alejarse él la tomo la de la mano y tiro de ella haciendo que ella terminara sentada en su regazo.

Él enredo sus manos en el cabello de ella, Valeria apoyo su rostro en la palma de él, disfrutando del contacto, como si hace años nadie la hubiera acariciado. Luego de unos minutos que parecían eternos él la beso, iniciando una danza peligrosa pero hermosa en la forma en que podía lastimarlos a ambos.

Todo paso demasiado lento, lo cual es extraño, porque Valeria Pérez no imagino su primera vez de esa manera. Todos lo contaban con tanta rapidez, mientras reían con un brillo en sus ojos. Pero cada contacto con Peter Oro era lento, controlado, no por él, si no por ella.

Todos los hombres que ella había conocido querían dominar la situación, forzando besos en ella en clubes nocturnos, pero no Peter, él la besaba, sí, pero de vez en cuando la miraba con una pregunta en sus ojos, y entonces ella tenía que besarlo a él, dándole la luz verde para que continuaran.

Entre besos se desenredaron del sillón, y caminaron entre sonrisas hacia el cuarto de la castaña, allí Vale se sintió nerviosa Sintiendo como los ojos del chico tomaban todo su ser en solo un contacto visual. Pero él solo la beso.

Despertando en ella un deseo que nunca había sentido por otro ser humano.

Cayeron a través de un beso en la cama, desnudos, y despertaron el día siguiente mirándose a los ojos, con sonrisas en sus rostros.

***

Gustavo siempre visitaba de vez en cuando a Valeria sin avisar, era una costumbre desde que eran adolescentes y  se habían mudado de las casas de sus padres y no tenían nadie más con quien hablar.

La noche anterior él había ido a un club donde había tenido un rapidito con un moreno hermoso en el baño de dicho club, había sido genial, sacado todo el estrés de su cuerpo, pero no se lo diría a Valeria porque no quería asustarla. Había vuelto a su casa para darse una ducha, tomar café y salir de nuevo hacia el departamento de su mejor amiga.

Y el pequeño gran detalle, es que el chico no se había olvidado de la llave que su amiga le había regalado la navidad pasada. Con una sonrisa abrió la puerta del departamento de su amiga, e inmediatamente supo que algo andaba mal.

Una de las razones por las que nunca se había movido con la castaña, es por su pequeña obsesión con mantener todo en su lugar y perfectamente limpio en cuanto se trataba de la cocina, todo podía estar un desastre pero no la cocina, parecía un habito de Hannibal Lecter.

Pero hoy había tasitas de té a medio tomar en la sala, y  platos de comida sucios en el bache de la cocina, vasos de gaseosa sobre la mesada de la cocina. Todo era demasiado extraño.

Lentamente camino por el departamento hasta llegar a la pieza de la chica, y no tuvo que tocar la puerta siquiera para escuchar la voz de su amiga…y la de alguien más.

—Peter—Dijo ella entre risas.

—¿Qué? ¡Anoche te gusto!—Exclamó Peter.

Los ojos de Gustavo se abrieron como platos, y tuvo que tapar su boca para tapar la risotada que quería escaparse de sus labios, corrió hacia la cocina para abrirla y sacar la botella de champaña que encontró allí.

Y haciendo el mayor ruido posible la abrió gritando :—¡MI AMIGA NO ES VIRGEN!

Y se sirvió una copa de champaña, ignorando el chillido avergonzado de Valeria que  se escuchaba desde la pieza, y la voz de Peter tratando de tranquilizarla.

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