Dear Daddy. Capítulo final: Versión A.

Notas: Este es uno de los dos finales posibles de esta historia, ustedes pueden elegir el que más les guste. La versión B seria publicada la próxima semana.

 

Dear Daddy.

Capítulo final: Versión A.

—Te amo, princesa, pero no me gusta verte así. Tranquilízate — Pidió Juan Pablo. Acariciando la espalda de su pequeña.

—¡Es que no sé qué hacer!— Respondió Luna, sintiendo como su corazón se partía un poco más al admitirlo. Miró de reojo a Juan Pablo.

—Ya te dije, hablaremos con tu mamá, y si eso no funciona, te llevaré lejos, a donde nadie nos encuentre.— Prometió él sonriéndole con picardía.

Ella terminó la distancia entre ambos, robándole un beso que él le entregó sin dudarlo. Era un beso dulce, suave como una nube. Calmo las almas inquietas de ambos que no sabían en qué tierra estaban.

Pero en medio del beso alguien tocó la ventanilla haciendo que se separaran. Juan Pablo se giró para ver quién era, para encontrarse con un policía. Que los miraba a través de los anteojos de sol.

—Disculpe señor, pero recibí una llamada de la señora Camaro, no sabía dónde estaba su hija— dijo el policía corriendo sus anteojos de sol para ver a Luna quien tapaba su cara avergonzada.

—Luna Camaro está aquí por su voluntad, ya es mayor de edad— Dijo el hombre tomando la mano de la rubia y besándola mirando al policía a los ojos.

—Entiendo señor, pero esta ciudad es pequeña, las reglas no son las mismas— Dijo el policía para abrir la puerta del auto, mostrando que había sacado el arma de la funda para luego seguir hablando —Conozco a la madre de Luna desde que éramos niños, y cuido a cada persona de esta ciudad.

—Señor Freto, me bajaré del auto, solo guarde el arma— Dijo Luna para luego bajarse del auto, pero en el momento en que las manos de ambos amantes se separaron una lágrima se escapó de la mejilla de la joven.

El policía, que ahora Juan Pablo sabía cómo se llamaba, tomó del brazo a la chica de diecinueve años y la subió torpemente a la patrulla.

Juan Pablo Adesto solo pudo ver como la mujer de su vida se iba frente a sus ojos. Pero luego de unos minutos de pensar y pensar. De golpear el volante del auto y de considerar si podía tomar medidas legales. Simplemente manejo hasta la casa de la pequeña familia Camaro.

**

Morena Camaro estaba preparando un pastel, sabía que su amistad con el señor Freto le serviría  en algún momento en su vida y claramente no se había equivocado. Ya que vio con una sonrisa como su hija entraba como una tormenta a la casa seguida del policía quien al ver como la chica subía las escaleras y se encerraba en su habitación, simplemente hizo un gesto con su sombrero y volvió a su patrulla.

Morena Camaro sabía que su hija superaría su obsesión eventualmente, pero también sabía que podría acelerar el proceso con dulzura por eso estaba cocinando. Pero ella paro sus movimientos cuando escucho el sonido de alguien tocando la puerta. Lavo sus manos y corrió hacia la puerta pensando que era el policía. Pero al abrirla se encontró con el rostro lleno de furia de Juan Pablo Adesto.

—¿Que mierda haces aquí?— Preguntó la madre de Luna.

—No vine a ver a Luna, quiero hablar con usted— dijo el hombre muy calmadamente. A pesar de que su rostro decía lo contrario.

Morena Camaro lo miró de arriba a  abajo considerando la situación pero finalmente se movió para dejarlo pasar.

Morena lo guió hasta la sala de la casa y Juan Pablo se sentó en el sillón observando de reojo como ella cerraba las puertas de la sala para que Luna no los escuchara.

Finalmente ella se sentó delante del hombre.

—Dime de que quieres hablar— Pidió la mujer.

—Yo amo a su hija— Empezó el castaño.

—Oh, vamos, no me vengas con esa mierda. Cuando camino por la calle veo como los hombres como tú ven a Luna. Como si fuera un pedazo de carne, eso es lo que usted quiere. Llevarla a la cama, que  ya hizo, aprovechándose de lo romántica e inocente que ella es. Sé que esto para usted pasará, pero ella quedará marcada para siempre.

Juan Pablo ignoro lo que ella dijo cerrando sus ojos por un momento y siguió hablando.

— La amo en cuerpo y alma, al principio era atracción física, pero me enamore de como es, de su inocencia, de su picardía, de sus pucheros. De sus sueños, ella no quiere quedarse aquí, señora Camaro, prisionera de su amor. Ella quiere volar, y yo quiero volar con ella.

— Señor Adesto—Dijo Morena, mirando al hombre con seriedad—Leí el diario de mi hija, se todo lo que hay que saber sobre la relación entre ambos. Se perfectamente que usted en su mente enferma llega al orgasmo pensando que es una niñita indefensa de la cual usted es el padre. Ella busca en usted un padre, pero ya lo tuvo y no fue un buen hombre, está muerto. Y usted también morirá si no se sale de mi camino. Pero ese no es el punto. El punto es que, usted está enfermo ¿No considero eso? ¿Que pasara cuando ella crezca? Buscaras en otras mujeres lo que ella tiene ahora, juventud e inocencia. No la amas, amas su juventud.

Juan Pablo se quedó en silencio. Se levantó del sillón y salió como un rayo de la casa, cuando estuvo en la calle sintió como su estómago se enrollaba y vomito en el cordón de la calle.

***

El doctor Denir había estudiado en una universidad importante norteamericana. Juan Pablo suponía que el doctor sabría decirle si había algo malo en él. Sí que su atracción hacia Luna era puramente por el hecho de que representaba una figura paterna, que por eso ella le llamaba Daddy.

Hasta que tuvo la cita con el doctor, el castaño ignoro todos los mensajes de la chica, busco una mujer distinta que calentara su cama cada noche. Mordiendo su labio, tragando el nombre de Luna cada vez que su piel rozaba la de la otra persona.

Trato todos los fetiches  “normales” que encontró en Internet, ninguno tocaba su calor interno como el que compartía con Luna. Pero no se atrevió a decírselo en voz alta.

Pero todos esos días previos al ver al psicólogo no lo prepararon para la pregunta que este le hizo al final de la sesión.

—¿Tú crees que tu relación con Luna está mal?

Juan Pablo se atragantó con sus propias palabras. Pensó en todo lo que la señora Camaro le dijo, en todas las veces que él se regocijo en la forma en la que Luna  le miraba. En todos los momentos en los que  estaba a solas y ansiaba escuchar la voz de ella diciendo su nombre.

Y luego pensó en cómo explicaría su relación con Luna a sus amigos, a su familia, a sus compañeros de trabajo. Y la vergüenza lleno su alma.

—Sí— Respondió él finalmente.

**

Luna recibió una carta una semana después, una maldita carta, luego de semanas llenas de lágrimas, de su madre abrazándola desconsoladamente. De murmurar el nombre de Juan Pablo entre pesadillas en donde no lo encontraba, despertares donde vivía esa pesadilla en carne y hueso.

Su madre le paso la carta por debajo de la puerta ya que Luna no se había levantado de la cama en todo el día. La joven corrió hasta la misma tomando el sobre y lo abrió desesperada. Adentro había un papel escrito con la letra que ella reconocía era de su amor.

Solo había una oración escrita.

 

Olvídate de mí, porque yo ya te borre de mi mente.

 

Luna cayó al suelo en medio de un grito, su madre abrió la puerta de golpe y la abrazo. Eso fue lo único que ella vio antes de perder el conocimiento.

Una semana después estaba sentada frente a su psicóloga, y esta vez la mujer empezó la sesión con una simple pregunta.

—¿Quieres hablar de tu padre?

—Sí —Fue la respuesta de Luna, y así vino a su mente , como un huracán, todo lo que vivió con su padre. Lloro y lloro, hasta que sus ojos se hincharon. Pero solo cuando saco las emociones de su pecho, y miro a su psicóloga entendido.

Porque Juan pablo la dejo.

Y porque ella tenía que dejarlo.

Ambos se habían enfermado de un amor que estaba relacionado con el pasado de Luna, un pasado oscuro que ella tenía que superar. Sola. Para encontrar un amor relacionado con un futuro feliz.

Si disfrutaste este final por favor comenta y vota.

Notas: No se asusten si el final no les gusto, la versión B llegara pronto.

2 respuestas a “Dear Daddy. Capítulo final: Versión A.

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