No sé cómo relacionarme contigo.

 

 

     Cuando empecé a escribir esto estaba sumamente enojada con mi padre,  y después me enoje con toda mi familia. Pero al final, llegue a una conclusión linda. Quizás al principio esta entrada parece que es puro odio, pero si leen hasta el final verán que encontré amor.

La familia es algo extraño, es como que Dios o el universo te atan a ella. El padre como la figura que te da un no sé qué con su apellido,  la madrina y el padrino que se supone son tus guardianes, pero al pasar de los años  no saben ni que marca de ropa te gusta. Al menos que hayas nacido en la familia Ingalls, cosa que no creo.

Amo a mi familia, aprendí a amarla con el pasar de los años, aunque no sepan que ropa me gusta, aunque no entiendan muchas cosas sobre mí. Los amo.

Con la que mejor me llevo es mi mamá, mi hermano, mi abuelo y una de mis tías, que graciosamente es madrina de mi hermano y no mía. Con el resto es una película de desencuentros y  una sensación constante de que soy una pieza de puzzle que no encaja en ningún lado.

¿Es normal no tener buena relación con parte de tu familia?

No lo sé.

Cuando era una adolescente me importaba demasiado esto, llegue a pensar en cortar todo tipo de relación con el resto de mi familia, ¿Por qué?  Empecemos por las piezas del puzzle mas importantes.

Mi papá.

Tengo que aclarar que amo a mi papá, con todo mi corazón, el único problema es que no nos encontramos. Ciento que vamos en distintos carriles.

Cuando era niña era mi superhéroe, él que me compraba todos los juguetes que me gustaban, el hombre que me apañaba cuando mi mamá me marcaba los limites, él que me decía que era hermosa, su princesa.

Cuando crecí, y él se enfermó de diabetes, eso se fue al excusado. Sigue habiendo regalos, un te quiero allí y acá. Pero somos dos extraños, él sabe muy de lejos lo que me pasaba en los momentos más críticos de mi vida, sabe que necesito el apoyo de mis padres aun en mis 21 años.

Pero hubo una pelea donde él me dijo que no era más su hija, y deje de usar su apellido en todos los lugares que pude. Empecé a buscar la figura de un padre en todos los lugares que podía, en Paul McCartney con su canción Hey Jude, que por algún motivo lo interpreto como una canción de un padre a su  hija. Ese ídolo que te dice que aunque todo este mal, podes cambiar todo.

El actor Jean Reno en la película León : the profesional. Ese héroe que te salva de la miseria y cambia tu vida para siempre.

Él no me pidió perdón, me dijo que estaba todo bien, que ya había pasado el mal momento. Lo perdone, pero sigue siendo un extraño, y sigo con la sensación de que no tengo padre. Trato de evitar discusiones con él, de reencontrarme con mi padre  en un punto medio, creo que lo estoy logrando. De a poco fui recuperando la relación y lo amo.

Aun que nos desencontremos un millón de veces sé que voy a seguir queriéndolo toda mi vida.

El resto de mi familia.

Otra vez debo aclarar que amo a mi familia, pero tuve que aprender a amarla.

Siempre fui tímida, no lo niego, es difícil  relacionarse conmigo. Tengo constantemente mala cara, y suelo contestar mal.  Ellos siempre se llevaron mejor con mi hermano, él es el extrovertido ,él que cuenta chistes, él que tiene una sonrisa encantadora. Entonces yo quede atrás, y no los culpo, yo también lo preferiría a él.

Pero esto siempre me dio la sensación de que no me querían, de que era una extraña a la que le daban regalos en cumpleaños para quedar bien, y a la que cada tanto le preguntaba ¿y que estudias?

Hubo muchos momentos donde me criticaban por los mínimos defectos, y me comparaban con mi hermano.

No tengo nada más que decir de ellos, son mi familia pero no los conozco realmente. Pero no se queden con esa desalentadora idea, aquí viene la conclusión de todos estos pensamientos que me  torturaban.

¿Es normal no tener buena relación con parte de tu familia?

Siempre sentí que había algo malo en mí, una tuerca oxidada en mi cerebro que me dificultaba relacionarme con ellos, pero la realidad es que cada uno hizo lo mejor que pudo. Todos fallamos un poco, eso no cambia que los ame, y que ellos me amen a mí ¿Por qué?

Si somos una familia de desconocidos, pero aun así nos amamos, se que si me pasara algo ellos estarán allí para mí, porque el lazo de sangre es fuerte, es algo que nos une hasta el final de los tiempos.

Quizás sientas que tu familia no te quiere, o que no los conoces, pero ellos te aman. Esa es una verdad que tuve que aprender, aparte esa sensación de no pertenecer, y los vi. Con sus defectos y con sus virtudes, y encontré a mi familia en ellos.

A veces uno no nace con familia, a veces uno se encuentra con ella.

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Florencia Saez.

9 comentarios sobre “No sé cómo relacionarme contigo.

  1. Qué bien que sepas discernir entre un momento de cólera y tu amor por tu familia! Y qué tal tema! Esta vez mi comentario será breve, porque si empiezo a escribir, me explayo mucho y no acabo. Solo espero que pases pronto el mal trago (que al principio se te notaba que estabas molesta) y que estés mejor. ¡Un abrazo, bella!

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  2. Muy bueno!!! Ahora soy una persona adulta, pero cuando era jovencita también sentía ésto que tú dices. Me identifico con lo que dices acerca de tu padre, supongo que los hombres son más duros y menos comunicativos que las mujeres, por eso vivimos ese tipo de situaciones con ellos.

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  3. Florencia (si ese es tu verdadero nombre y no uno artístico), me nace comentarte, a priori, que hay un viejo dicho que dice que a los amigos los elegimos pero que la familia nos es impuesta. ¿Por qué decimos así? Lo hacemos no sólo por lo obvio, sino porque la amistad se define, escuetamente, como la relación de iguales. Por lo que buscamos de amigos los que más se parezcan a nosotros, ocurriendo que, cuanto más singular eres, menos amigos encuentras. Por lo que no es de extrañar que, dentro de la propia familia, no encontremos “nuestros iguales”.
    Eres sabia amando, Florencia, pues la otra emoción que suele surgir es el odio, y siempre es mal camino.
    En cuanto a lo dicho en un comentario que has dado por cierto, “supongo que los hombres son más duros y menos comunicativos que las mujeres, por eso vivimos ese tipo de situaciones con ellos.”. Me gustaría matizar esta idea. Y es que, pese a ser cierto que vivimos en sociedades machistas, donde está bien visto que el hombre alardee de haberse follado a alguna, y se ría la gente cuando ve por la calle que una mujer pega a un hombre. Hay que entender que somos individuos. O sea, cada uno somos un propio universo. ¿Habéis pensado cuántos hombres llorarían sus penas en público si esto estuviese bien visto en nuestra sociedad? ¿O que pudieran confesar que se han emocionado hasta las lágrimas por un poema? O, simplemente. ¿Que son románticos?
    Por ello creo que los hombres no somos más duros, simplemente tenemos una construcción psicosocial y cultural diferente, pero somos individuos, con nuestro universo dentro. Por favor, no nos miréis a todos con la misma mirada pues somos seres muy distintos.
    Dicho esto, un besote… ¿Florencia? (En vez de Florencia iba a llamarte “guapetona” pero dicho lo del machismo no sé cómo suena a tu lado de la pantalla. Y es que en mi tierra, que tiene una idiosincrasia cariñosa, tenemos multitud de apelativos que podemos usar en vez del nombre. Nena, nenita, bicha, bichilla, amor, amorsote, chica, chiquita y todos los apelativos que se usen con diminutivos, somos unos locos amantes de los diminutivos. Aunque, desde la abuela hasta el amante usan siempre, ineludiblemente, el decir: “mi niña” 😉

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