Writing about you :Capítulo cinco.

 

Valeria Pérez sabía porque estaba tan encerrada en su propia vida, evitando que nuevas personas entraran a ella. Lo sabía aunque no lo dijera en voz alta, lo sabía sin tener que ver a un psicólogo.

Tenía miedo.

Terror de dejar a que alguien entrara a su vida y la lastimara. Porque la habían lastimado demasiadas veces. Así que cuando Peter pasó a buscarla, ella tenía decidido la idea de odiarlo.

Valeria quería odiarlo, realmente quería hacerlo, pero Peter era todo un caballero.  La paso a buscar  en horario y  abrió las puertas para ella. Y la dejo hablar pero también respondió todas las preguntas  que ella le hizo.

—¿A qué colegio fuiste?

—¿Por qué elegiste esta carrera?

—¿Cómo te va en el trabajo?

Todo mientras comían helado y  se miraban a los ojos con sonrisas. Cuando terminaron los helados se levantaron y  caminaron por el parque del frente, él le compro algodón de azúcar y ella lo devoro mientras escuchaba  sobre la familia de Peter.

Pero hubo un momento en el que ella termino de comer su algodón de azúcar, y él la tomo de la mano, de repente, de forma casual mientras miraba a las demás personas que caminaban cerca de ellos, evitando mirarla a los ojos.

Ella sentía como su mano sudaba, pero no podía evitar perderse en los ojos de él cuándo se giró a mirarla, o notar como sus pestañas color caramelo chocaban contra su piel tostada.

—¿Todo bien?—Preguntó él con una sonrisa.

—Sí—Respondió ella con un susurro.

Entonces él paro de caminar y la atrajo hacia él con delicadeza para besar su frente. Valeria cerro sus ojos ante el contacto, y sintió como un calor recorría su cuerpo dejándola hecha arcilla para que el muchacho moldeara. Cuando se separaron los rostros de ambos quedaron  a unos centímetros, y sintiendo una valentía causada por el calor que él había originado, ella elimino la distancia entre ambos uniendo los labios de ambos.

Él sonrió en medio del beso y rodeo la cintura de la castaña con sus brazos acercándola más.  Él pidió permiso para aumentar el contacto rozando su lengua con los labios de ella, quien abrió su boca sorprendida y así empezó un beso más pasional. Donde una batalla de dominancia ocurrió a través de sus lenguas, la cual él gano y con una de sus manos acaricio el cuello de la chica.

Cuando el aire hizo falta ambos se separaron unos centímetros, los dos mirando  los labios rojos del otro. El chico volvió a sonreír y abrazo a la chica para luego murmurar en su oreja:—Ese fue el beso más dulce e inocente de mi vida.

Ella se sonrojo hasta las orejas pero respondió el abrazo apoyando su cabeza en el hombro de él, perdiéndose en el perfume masculino que la dejo casi flotando.

Pero la cita había sido demasiado perfecta, algo tenía que suceder, ¿No? Él grito de alguien hizo que ambos se separaran.

—¡¿Qué mierda , Valeria?!

Peter intento mantener el contacto pero ella corrió las manos de él, horrorizada al ver a Franco a unos metros de ellos

—¿Quién es él?—Murmuró Peter cerca de la oreja de la chica. Antes de que Valeria pudiera responder, franco se adelantó.

—¡¿Qué quién soy yo?! ¡Soy su novio!

—¡¿Qué?!—Chilló la castaña mirando a Franco como si le hubiera crecido otra cabeza, pero no perdió tiempo para contestar: —Nosotros no somos nada, tú estas obsesionado conmigo.

—Creo que deberías irte, amigo— Pidió el rubio, poniéndose en frente de Valeria. El muchacho se sonrojo de la furia y  se acercó a zancadas hacia el rubio, parándose derecho y haciendo sus hombros hacia atrás tratando de volverse más alto y fuerte que el otro chico , pero Peter no se dejó intimidar, simplemente levanto las cejas  mirándolo con pena en sus ojos.

—¿Yo debería irme? Ella es mi chica—Dijo Franco levantando las voz, y haciéndola sonar más gruesa.

—No voy a pelear contigo, porque no peleo con idiotas.

Franco parecia estar a punto de lanzar un golpe, pero entonces Valeria se puso en el medio y lo empujó hacia atrás con sus manos.

—Solo vete—Dijo ella, Franco miro a Peter mientras retrocedía para luego decir :

—Esto no termino aquí, rubito.

Se alejó no sin echar miradas hacia atrás para verlos. Cuando desapareció, Peter puso una de sus manos en la cintura de la chica y beso su corinilla.

—Olvídate de él, si te molesta solo dímelo—Peter la miró con preocupación en sus ojos.

—Es inofensivo conmigo, solo me preocupa que te moleste.

—Puedo lidiar con él solo, no te preocupes—Dijo él para luego guiñarle, haciendo que ella se sonrojara. Él rio al ver el rojo de su rostro.

**

Valeria Pérez  se había tomado el trabajo de reescribir el cuento que su jefe le había corregido, y empezado a escribir el principio del siguiente. Estaba estirando sus brazos apoyándose contra  el respaldo de la silla, cuando escucho el sonido de algo cayendo contra el suelo.

No esta demás decir que Valeria no tenía mascotas que pudieran hacer travesuras mientras ella escribía encerrada en su oficina, así que el sonido la asusto obligándola a girarse en la silla mirando la puerta de su oficina.

Se levantó de su silla y tomo el bate de beisbol que su padre le había regalado de niña y ella nunca se había tomado el trabajo de vender, ya que estaba como nuevo y camino hacia la puerta. La abrió lentamente y no vio a nadie en la oscuridad de la sala de su departamento.

“Por estos motivos tengo que prender la luz cuando se hace de noche, aunque este ocupando la oficina solamente”  se reprochó la chica, levanto el bate con una mano lista para golpear, y con la otra apretó el  interruptor de la luz.

Lo que paso después fue lo siguiente, al ver a alguien en la sala ella grito soltando el bate, y salto en el lugar del susto. Pero en cuanto reconoció a Gustavo, que también estaba gritando, ella poso la mano en su pecho y miro con odio a su amigo.

—¡¿Qué mierda haces aquí?!—Chilló ella.

—Vine a escuchar que paso en tu cita.

—¿Cómo mierda entraste?

—El celador me dejo entrar, piensa que soy tu novio—Dijo él mirando a su amiga como un perro que había sido atrapado haciendo una travesura.

—Solo siéntate, preparare café—Dijo Valeria rendida.

Unos minutos después ambos estaban sentados en el sillón, ella le había pasado una taza de café a su amigo, y habían empezado a hablar sobre la cita. Él sonrió, asintió  en los momentos indicados y rio cuando ella le contaba los momentos tiernos como el beso. Pero entonces el hizo la pregunta que ella había evitado todo este tiempo.

—¿Te sacaste la duda si tú lo creaste?

—Nop, es decir, tiene una familia, una vida pero…cada vez que escribo alguna escena eso sucede—Dijo ella con sinceridad el asintió.

—Creo que deberías aprovechar tus poderes.

—¿Qué? ¿No me habías dicho que no lo hiciera?

—Lo sé , lo sé—Admitió él , evitando mirarla avergonzado. Antes de continuar hablando—Pero podrías usarlo para el beneficio de ambos.

—¿En qué forma esto le beneficia a Peter?

—Eres la chica perfecta, y él es  el chico perfecto. Una pareja literalmente hecha en el cielo—Dijo él con una sonrisa.

Valeria negó con la cabeza, y  se apoyó contra la espalda del sillón cerrando sus ojos, el rostro de Peter vino a su cabeza y sintió que su corazón se estrujaba.

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