Writing about you :Capítulo uno.

 

A Valeria le gustaría mentirse a sí misma y decir que Peter había quedado en el fondo de su mente para siempre pero eso sería engañarse, y ella odiaba las mentiras. Así que cuando su mejor amigo Gustavo la llamo el viernes a la noche, emocionado por la apertura de un nuevo pub, ella acepto no porque quisiera salir si no porque quería escapar del recuerdo de Peter, porque no importaba a que parte de su departamento fuera él estaba allí.

Cuando hacia los cafés en las mañanas, lo veía sentado frente a la ventana, mirando los demás edificios con sus enormes ojos azules, y sus pestañas negras que caían sobre sus mejillas cada vez que pestañeaba. Y él entonces se giraría a hablarle en inglés:

—It’s a lovely morning, Isn’t it?

Y entonces Valeria escupiría el café por los nervios y se correría de la silla para que dicho café no quemara sus piernas, y cuando volviera a mirar hacia la ventana él ya no estaría allí. Porque esa era la peor parte, que Peter estaba allí, y al mismo tiempo no. Era un espejismo que ella encontraba en el desierto de su mente, cuanto más se acercaba  él más se alejaba pero ella podía distinguir su forma, su rostro, sus ojos, pero realmente no estaba allí.

“El doctor Pallares diría que estoy alucinando, de nuevo” Pensó ella par sí misma, sintiendo un calosfrió recorrer su espalda.

Y si eso no fuera poco, hubo momentos más íntimos donde el chico castaño aparecería para seducirla con su sonrisa. Y ella no tendría otra opción más que ignorarlo, y seguir haciendo como si no estuviera viendo cosas.

Esa misma tarde había preparado un baño de espuma para relajarse,  se había desnudado por completo, y  dejado  la ropa limpia sobre el inodoro. Estaba en medio del proceso de depilar sus piernas, cuando el castaño apareció, sentado en el mismo inodoro donde había dejado la ropa.

—Estas arrugando mi ropa, ¿Sabias?—Dijo ella, esperando así empujarlo lejos de su mente.

—Sos tan hermosa cuando estas enojada—Dijo él, para luego levantarse y caminar hacia ella, para arrodillarse y tocar una de sus piernas que estaban apoyados al costado de la bañadera.

—¿Puedes decirme que pasa por tu linda cabeza?—Pregunto el chico para acariciar su pierna, ella corrió la misma y por arte de magia la visión desapareció.

Por eso ahora estaba tratando de tapar todas las imperfecciones de su rostro con maquillaje, y había elegido su corpiño push up que había comprado la semana pasada. Y se puso su mejor vestido negro con brillantes dorados.

Había alisado su cabello enredado con un shampoo especial, y lo había peinado lo mejor que pudo, cosa que no hacia normalmente. Y que le llevo horas, así que cuando el timbre sonó y abrió la puerta para encontrarse con el rostro regordete y sonriente de Gustavo no sonrió sino que lo miro con cansancio.

—Así que estas gruñona, pero cambiemos esa cara—Dijo él con una sonrisa, para acercársele y  con sus dedos forzar una sonrisa en el rostro de la chica. Luego se alejó y sonrió cuando la sonrisa se mantuvo en el mismo lugar.

—Mucho mejor.

—Podemos irnos ya—Pidió ella, pero el otro  negó para entrar al departamento y mirarla de arriba abajo.

—Muy bien, muy bien, solo cambiaria una sola cosa— Comento él para luego tomar la falda de la cintura y subirla unos centímetros.

—¿En serio? No soy Becky G—Dijo Valeria bajándola de nuevo.

Molly Ringwald , aprobaría que hicieras el sacrificio de subir tu falda para encontrar a tu Jake Ryan—Él volvió a  subir la falda y  apoyo uno de sus dedos en el trasero de la chica y decir :— Oh, gurl, estas más caliente que Becky G.

—Solo vámonos—Dijo ella tirando de la mano de su amigo para salir del departamento, no sin  antes cerrar la puerta detrás de si.

Durante todo  el tiempo  de ida al pub Gustavo no paraba de hablar de todo lo que tendrían que hacer allí, y todo lo que Valeria no debería hacer.

—Ok, sabes que te amo, cariño, pero no puedes quedarte sentada con cara seria o nadie se te acercara  ¿ok?  Yo no me acercaría a una chica que tiene cara seria sabes, en los hombres les da un aire misterioso pero no en las mujeres.

—Habla él que nunca tiene una cita.

—Porque estoy siempre en una cama distinta—Respondió el chico haciendo movimientos sugestivos y exagerados con su cadera , logrando que la chica tapara sus ojos y el conductor del taxi riera y le extendiera su mano haca hacer un high five.

—Deberías escuchar a tu amigo, él tiene razón—Dijo el conductor con una sonrisa.

—Ambos me dan asco—Respondió ella, mas por verguenza que por otra cosa.

—Ella es virgen—Le murmuró su amigo al conductor, quien abrió la boca en forma de o sorprendido.

—¡Gustavo!—Chilló la muchacha horrorizada.

—¡¿Qué?!—Solo digo la verdad.

—¡No les digas eso a extraños!—Se quejó.

—Solo digo la verdad.

Y así llegaron al pub, el vestido con unos jeans desgastados y zapatos brillantes , junto a un chaleco rojo que él insistió lo hacía ver elegante y diferente. Valeria pensaba que resaltaba como era su personalidad, llamativa y brillante.

El pub era llamado “El guante”, Valeria le pregunto el  porque del nombre, pero su amigo solo se encogió de hombros. “El guante” Era realmente oscuro como el interior de…bueno un guante. Las paredes eran negras y las luces de colores la cegaban de un momento a otro.  Había espejos y cuadros victorianos colgados en distintas posiciones alrededor del local.

Había mesas de madera una al lado de la otra, y entonces la chica se dio cuenta que ella y su amigo no tendrían ningún tipo de privacidad. Pero no tuvo tiempo a decidir porque  él la llevo a  la barra donde había justo dos lugares para ellos.

—Dos daiquiris de fresa—Pidió Gustavo, mientras tomaba una de las cestas de maní y las ponía en el medio de ambos . La chica miraba nerviosa los alrededores, las personas que no estaban sentadas estaban bailando en la pista de baile.

Vale iba a girarse a hablar con su amigo sobre si ir a la pista de baile o no, pero entonces lo encontró hablando con la chica que estaba al lado, la cual reía del chiste malísimo que seguro él le estaba contando. Los chistes nunca fueron la fuerte de su amigo.

Valeria bebió de su daiquiri, entreteniéndose al ver como el bartender creaba las bebidas como arte de magia. Pero cuando iba tomar otro sorbo de su bebida alguien se sentó a su izquierda. Era un muchacho de piel oscura y pelo enrulado que la miraba con una sonrisa de oreja a oreja.

—Hola, hermosa, ¿Cómo estás?— Pregunto él.

—Um…¿Bien?—Respondió ella sin poder comprender lo que sucedía en ese momento.

—Que te parece si vamos a otro lugar más…divertido—Sugirió para luego guiñarle.

—No, pero gracias por invitarme—Valeria se levantó del asiento , esperando alejarse de aquella situación, pero una mano la detuvo. Se dio vuelta para encontrarse con el mismo chico.

—Creo que te estas equivocando, cariño.

—Mira, no soy tu cariño, y no me estoy equivocando así que si pudieras irte, estaría muy agradecida—Entonces ella movió su mano con fuerza, alejándola  de él, pero el chico pareció no entender porque esta vez la agarro más fuerte de la mano, casi lastimándola.

La castaña iba a llamar a Gustavo, pero alguien puso su mano en su cintura e inmediatamente el chico de piel morena la soltó, cuando ella se volvio para ver quién era se quedó sin palabras.

“Un ángel” Pensó ella.

Un muchacho alto de cabello castaño, ojos azules, y pecas debajo de sus ojos. Labios finos, “mierda, también tiene una peca cerca de su boca “Pensó la chica, debajo de una nariz perfectamente respingada. El rostro de una obra de arte, un cuerpo atlético pero no demasiado corpulento, lo suficientemente alto para hacerla sentir pequeña.

—Creo que ella no quiere tu atención—Dijo él, para luego acercarla más hacia si mismo.

—¿Y tú quién eres?—Pregunto el moreno.

—Soy su novio—Explico el castaño, inmediatamente el  otro chico se alejó con su rostro mostrando incomodidad.

—M-muchas gracias —Dijo ella mirando al chico de ojos azules, quien le dio una sonrisa brillante de oreja a oreja.

—¿Cómo te llamas?—Pregunto el ángel. Valeria esperaba no llamarlo así en el futuro si volvían a verse.

—¿Valeria y tú?

—Peter—Respondió el chico, e inmediatamente el rostro de  ella se volvió pálido como el papel.

Busco  a su alrededor, para ver si alguien  estaba viéndolo también, pensando que era solo una alucinación. Pero entonces  Gustavo miro a Peter de arriba abajo, y le guiño el ojo a su amiga mientras movía sus caderas de la misma forma que lo había hecho en el taxi pero esta vez también  balbuceaba palabras sucias con su boca.

Y entonces todo se volvió oscuro.

Si disfrutaron el primer capítulo por favor comenten y den like.

 

 

 

 

 

 

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