Writing about you : Capítulo tres.

Lo interesante sobre trabajar en un periódico es que Valeria siempre había pensado que sería un lugar silencioso. Donde nadie hablaría salvo sobre  de lo que escribían, y que de vez en cuando el periodista en jefe saldría a ver cómo iba a todo.

Estaba más que equivocada.

Los teléfonos no paraban de sonar, casi como una orquesta sin fin, todos los periodistas y fotógrafos se gritaban entre sí, confirmando noticias de último momento. Había una gran pizarra en medio de los cubículos de los periodistas cada tanto alguien corría a pegar un post-it que indicaba que noticia saldría en primera plana.

Valeria estaba enroscada en el relato que el jefe ya le había  devuelto con las correcciones a hacer, ella no estaba de acuerdo en nada, le había dado el cuento perfecto, ¿Qué más quería de ella?

En medio de sus pensamientos escucho lo siguiente.

—¡Ramiro, pásame una lapicera!

—¡Okay!

Entonces dicha lapicera golpeo la cabeza de la castaña haciendo que se levantara indignada para ver a sus compañeros que habían salido corriendo de la escena dejando la lapicera tirada en el suelo.

—¡Idiotas!—Gritó ella, pero en medio del bullicio parecía mas un susurro.

Iba a volver a concentrarse en el documento de Word, pero entonces vio a Renata hablando con Peter al lado del dispenser de agua. Él tenía su brazo izquierdo apoyado sobre el dispenser, y a todo lo que él decía ella tapaba su boca riendo con un ligero sonrojo en su rostro.

—Al final si eras el típico niño bonito que va por la rubia bonita—Murmuró ella, sintiendo como algo en su pecho se removía.

Volvió su mirada al documento de Word, y una sonrisa gatuna se dibujó en su rostro pálido, volvió a echar una mirada hacia la pareja y al ver que seguían allí movió sus manos como un rayo sobre el teclado de la laptop.

        Peter movió su mano hacia el rostro de Renata, dándole una pequeña y tierna caricia a la mejilla de ella. Pero entonces el dispenser sobre el que él estaba apoyado se descompuso lanzando una cascada de agua que mancho los pantalones del chico.

Al ver esta escena todos los de la oficina se giraron a verle y partieron en risas.

Cuando alejo las manos de su teclado escucho el chillido de Wexler, y el sonido de agua escapándose del dispenser. Se levantó de su asiento para partir en carcajadas al ver los jeans azules del rubio mojados justo en el área de los genitales y a Renata que ya había superado el susto riéndose al mismo tiempo que todos los periodistas de la oficina.

Cuando su risa paro , las de los demás continuaron , vio el sonrojo que ataco el rostro del rubio, y sintió culpa. Se movió del cubículo tomando la toalla que siempre llevaba en su cartera y corrió al rescate.

Renata la miro con odio al ver como  ella estiraba su mano dándole la toalla a Peter que inmediatamente se giró evitando la mirada de todos  y empezó a secarse.  Valeria se giró dándole una mirada con ponzoña a todos sus compañeros que tosieron incomodos y volvieron a gritonearse entre todos volviendo a sus trabajos.

—Peter me invito a tomar un café después del trabajo—Comentó la rubia con una sonrisa de oreja a oreja.

—Ah que bueno—Respondió Valeria, tratando de luchar contra el sentimiento de envidia que corría por sus venas como una enfermedad terminal.

—¿Quieres venir?—Preguntó el chico que se había girado, Vale no pudo evitar mirar su entrepierna y notar que la mancha de agua no tenía remedio.  Por culpa negó con la cabeza y le dijo al rubio que se quedara con la toalla.

Pero mientras caminaba a su cubículo no pudo evitar volver a girarse y ver como ellos dos seguían conversando animadamente, y Renata tomaba la toalla de la mano de Peter y trataba de secar la mancha. En ese momento el pie derecho de la castaña se enredó con los cables de uno de los teléfonos fijos y callo de cara al suelo. En el proceso se escuchó un:

CRACK.

Un aire toco las nalgas de Valeria, haciendo que ella tocara las mismas para sentir la tela de sus panties y no la textura  algo áspera de su falda azul de trabajo. Entonces las chicas de las oficinas empezaron a reírse a carcajadas mientras los varones silbaban  haciendo que la chica tapara con ambas manos su trasero mientras corría a su cubículo para sentarse en la silla y bajarla hasta el suelo para esconderse de todos.

Una de sus compañeras se apiado de ella y le tiro unos pantalones de gimnasia sin dejar de hablar por teléfono  y sin mirarla a la cara.

—Gracias—Dijo Valeria avergonzada, pero su compañera hizo un gesto con su mano mientras miraba al baño de mujeres para luego volver a hablar con su fuente por  uno de los teléfonos fijos de la oficina.

Tapando su cola con su cartera, ignorando los silbidos, Valeria Pérez corrió hacia el baño de mujeres y se cambió.

**

—Explícame porque estoy aquí—Pidió Gustavo quien estaba apoyado contra la silla negra de madera del restaurante, había pedido un helado de frutilla que estaba tardando demasiado en llegar haciendo que su paciencia se redujera a menos uno.

—Porque sientes pena por mí—Respondió  la castaña que se había negado a soltar el menú del local tapando su rostro.

—Te dije que esos cinco kilos demás hacían que la falda te quedara mal, pero te ofendiste y no me escuchaste, yo soy tu Dios y no escuchas mis advertencias, hija mía.

—Como sea, estas aquí porque sientes pena , porque Peter y Renata estarán aquí.

—Ah, cierto, tu boytoy.

La castaña no le respondió simplemente piso su pie con fuerza, haciendo que el chico intentara patearla de vuelta pero terminara pegándole a la mesa y lastimando su pie más. Él se hizo bolita en la silla del dolor.

Valeria se giró para simular inocencia , que no entendía que le pasaba a su amigo, y entonces vio como Peter le corría la silla a Renata para que ella se sentara frente a la mesa redonda del restaurante. Estaban a unos metros detrás de Gustavo y ella.

—¡Aquí están!—Chilló la castaña, haciendo que Gustavo dejara de quejarse del dolor y se levantara un poco de su asiento para ver a  la pareja. Él hizo una cara de disgusto al verlos.

—¿Quién le dijo a Renata que el rosa y el naranja quedaban bien?

—¿En eso te fijas?—Preguntó su amiga desesperada.

—Él está muy guapo tienes buen gusto, amiga.

—Tenemos que hacer algo para que esa cita  vaya mal.

—¿Por qué no escribes y haces que todo vaya mal?

—Ya hice eso esta mañana y solo lastime a Peter.

—Amiga, hacer que se le marque el pene no es nada malo, le haces un favor al mundo—Dijo Gustavo levantando sus cejas de forma sugestiva.

Sonrojada, Valeria volvió a patearlo haciendo que él pegara un grito bastante femenino llamando la atención de algunas personas  que estaban sentadas en otras mesas alrededor.

—Dime lo que ves—Ordenó Valeria, ya que ella estaba dándole la espalda a Peter y Renata.

—Están hablando, él no parece muy contento, ella está tocándole la mano pero él no responde el gesto.

—Mierda, mierda,mierda—Murmuraba la chica sintiendo como el monstruo de los celos parecía estar a punto de escaparse de su boca.

Entonces llego el mozo con las ordenes de ambos, la  escritora se obligó a sonreírle y decirle gracias antes de que este se fuera. Gustavo siguió hablando.

—Espera, ella está moviendo su pie por la pierna de él, ¿Le estará tocando la serpiente de dos ojos?

—¡¿Qué?!—Gritó Valeria levantándose de su asiento ,  girándose para ver a la pareja pero entonces ella escucho el sonido de vidrio rompiéndose y sintió algo caliente manchar los jeans ; que se había puesto antes de buscar a Gustavo y venir al restaurante.

Miro al suelo para ver el submarino que había pedido tirado en el suelo y la chocolatada esparcida por sus jeans.

—¿Valeria?—Preguntó Peter, haciendo que ella levantara su vista y se encontrara con los ojos azules de él.

—Creo que esta es la parte en la que corres—Murmuró Gustavo que tenía los ojos como los de un venado que había sido encarrilado por un auto.

En el segundo siguiente Valeria Pérez hizo justo eso, corrió la silla y salió corriendo lo más rápido que pudo del restaurante sintiendo los pasos de Peter detrás de ella. Empujando a las personas que aparecían en su camino, y saltando botes de basura. Ella fue lo suficientemente exitosa en su escape hasta que se dio vuelta para mirar a Peter que había quedado atrás y no vio la pelota de goma de un niño que jugaba por allí . Cayó al suelo casi de cara si no fuera porque puso sus manos contra el suelo evitando que su rostro chocara contra el cemento.

Alguien la agarro de la cintura ayudándola a levantarse, y ella estaba demasiado distraída viendo sus manos raspadas para reconocer el rostro de Peter, así que simplemente murmuro un :—Gracias.

—¿Me puedes explicar que hacías ahí?— Preguntó el chico tomando las manos de la chica, inspeccionándolas, ella levanto la mirada y se sonrojo al encontrarse con el lunar cerca de la boca del chico.

“Deja de pensar en esas cosas “Se dijo, tosiendo y alejando sus manos de las de él.

—Es un lugar público, puedo estar ahí sí quiero—Respondió ella automáticamente.

—¿Estabas celosa?—Preguntó él, acercándose unos centímetros con una sonrisa de costado y sus ojos brillando con picardía. Una de sus manos se posó en la cintura de la chica quien vio la acción horrorizada, y lo empujo, retrocediendo ella unos pasos en el proceso.

—¿En serio te crees tan importante?

—Creo que ya soy parte de tu vida, ¿No es eso ser importante?—Pregunto él al final, acercándose de nuevo como un león acercándose a una gacela en medio de la pradera de África.

Ella volvió a retroceder esta vez poniendo  una de sus manos en el pecho del chico, creando una distancia entre ambos.

—No entiendo que es lo que quieres— Dijo él alejándose de ella unos pasos más posando su mano en su cabello rubio.

—Nada ¡Nada!—Chilló Valeria sintiendo como el sonrojo subía por su rostro.

—Okay, Valeria—Peter paso al lado de ella y siguió su camino hacia el restaurante de vuelta.

—Espera…espera—Dijo ella tomando la mano de él, pero en el momento en que lo hizo se arrepintió y la solto.

Peter no dijo nada,  su rostro curioso con una ceja levantada.

—Perdóname, estaba celosa—Admitió ella , escapando de los ojos del muchacho.

—Te invite, Vale, dijiste que no—Dijo él, ella lanzo un suspiro.

—¡Invitaste a Érica!

—Okay, la próxima vez te invitare a ti solamente—Respondió  con una sonrisa. Pero la respuesta de ella lo dejo pasmado.

—¿Quién dice que quiero salir contigo?

Si disfrutaste el capítulo por favor comenta y denle like .

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