Writing about you: Capítulo dos.

Poco a poco su mente regreso, y sus ojos se abrieron. Lo primero que vio fueron los ojos miel de Peter, y por un momento creyó que estaba alucinando de nuevo en el baño, y de la impresión se había caído contra el borde de su bañera. Pero vio a Gustavo preocupado detrás de Peter y recordó todo lo que había sucedido.

“Peter es real.”

“Peter es real” Pensó asustada sintiendo como sus labios temblaban.

—Cariño, respira lentamente, ¿Si? Inhala…exhala—Indicó el rubio con una sonrisa amable en su rostro. Ella siguió sus indicaciones, evitando mirarlo a los ojos pero en consecuencia concentrándose en sus labios que estaban peligrosamente cerca.

—Esto bien—Dijo ella posando su mano en el pecho del rubio obligándolo a alejarse y levantándose al mismo tiempo. Todo daba vueltas así que se apoyó contra la barra un segundo, llamando la atención de su amigo quien se le acerco agitando un menú del bar para darle aire.

—¿Estas segura?—Preguntó Peter, con sus cejas casi juntas de la preocupación.

—Creo que quiere saber tu nombre completo—Acotó el amigo de la castaña, logrando que ella le golpeara las costillas con el codo—Auuch.

—Peter Oro , mi madre es británica pero mi padre es de acá, se dividieron la tarea de darme el nombre—Explicó él con un ligero sonrojo en sus mejillas, como si hubiera pasado por esta situación un millón de veces, y se le hubieran reído en la cara la mitad de aquellas ocasiones. Pero la reacción que obtuvo de Valeria lo dejo anonadado, en vez de reírsele en la cara ella empalideció cada vez más, y tapo su boca como si estuviera a punto de vomitar.

—Creo que hay que llamar una ambulancia—Gustavo dejo de mover el menú y le hizo una seña al mozo para que siguiera su indicación, quien asintió y tomo el teléfono a cordón para marcar el número de emergencias.

—¡Estoy bien! Solo quiero irme a casa—Exigió la chica, para tomar su cartera y empujar al chico Oro de su camino pero este la detuvo enredando las manos de ambos, ella hubiera roto el contacto si no hubiera sentido la textura del papel en medio de ambas pieles. Él la soltó con una sonrisa brillante que hizo que el corazón de ella dejara de latir por unos segundos y luego se perdió en medio de la gente.

—Es la versión rubia de Luis Miguel cuando era joven—Murmuró Gustavo contra su oído, haciendo que la chica saliera de sus sueños y siguiera su camino hacia afuera del pub.

Una vez fuera el aire frio choco contra sus huesos, quebrándolos y uniéndolos al mismo tiempo. Era una sensación extraña pero la aparto un par de segundos lejos de Peter Oro, pero entonces su amigo  tuvo que abrir su enorme bocota.

—Peter Oro, ¿Sera familiar de Julián?

—Deberíamos llamar a un taxi—Valeria camino unos pasos hacia adelante y extendió su brazo hacia la calle tratando de parar los taxis que pasaban frente a ella dándole la espalda.

—Valeria, ¿En serio vas a pretender que eso no sucedió? Porque fue muy genial, es decir un chico guapo te  sostuvo en brazos mientras tú estabas inconsciente, hablándote y acariciándote el rostro! LOS CHICOS GUAPOS NO NOS DAN BOLA¡ (1)

—No era tan guapo—Se mintió la chica, evitando los ojos del chico que parecían estar a punto de salirse de sus cuencas.

—¡Era más que guapo! ¡Es como si todos los 5 con los que saliste se juntaran para crear un 20!

—Te dije que dejaras de puntuar chicos, es asqueroso.

—Una escena de película acaba de suceder en nuestras aburridas y mundanas vidas y tú quieres hacer como si no pasó nada.

—No me gusta Cazadores de Sombras.

—Listo, no podemos ser amigos—Indignado Gustavo se paró al lado de ella y  puso sus dedos alrededor de su boca para silbar llamando la atención de un taxi que paro enfrente de ambos.

—Gus—Dijo ella, tomando el brazo de su amigo, quien la miro con una ceja levantada y los labios en una línea recta— Perdóname, pero cuando te cuente lo que en realidad sucedió no me creerás.

—Oh my fucking god,¿ Ya lo conocías  verdad?—La emoción en la voz de su amigo hizo que por primera vez ella sonriera en toda la noche.

—¡¿Van a subirse o no?!—Gritó el chofer.

—Vete a chupar mandarinas, mundano—Grito el  castaño para luego cerrar de un portazo el taxi quien arranco dejándolos en una nube de humo —No sé para querías tomar taxi si no estoy tan borracho como para no manejar.

—Yo manejo—Decidió ella.

—Pero me contaras todo mientras lo haces—Exigió él.

Ella asintió. Antes de seguir caminando abrió su mano y leyó lo que decía la nota en su mano.

381———

Llámame, mi bella durmiente,

Peter Oro.

**

—Ósea—Gustavo rio antes de continuar— Estas diciendo que tú creaste a Peter en una de tus historias.

—Solo escribí sobre mi chico perfecto, no era una historia.

—En serio no tomaste vodka en el bar, ¿Verdad?

—Sabía que no me creerías—Dijo Valera antes de levantarse con las tazas de café y caminar hacia la cocina de su departamento.

—No, no, espera—Su amigo corrió detrás de ella, y la abrazo por detrás  para apoyar su cabeza en el hombro de ella—¿Qué tal si hacemos una prueba?

—¿De qué hablas?

—Escribe algo, y veremos si sucede.

Valeria dejo de lavar las tazas de café y miro a través de la ventana de la cocina. Observo una pareja del edifico del frente que estaban bailando lentamente al ritmo de una canción de Bruno Mars. Por un momento fue como si ella estuviera allí, bailando junto a Peter creando todos los sueños que alguna vez tuvo respecto a los hombres y que se juró nunca más creer. Pestañeo varias veces para luego decir:—Esto va a ser un error.

—Solo hay una forma de saberlo— Gustavo tomó la mano de su amiga y la guío hasta la  oficina de ella. Una vez dentro   ella prendió la laptop y puso su contraseña.

Pero fue Gustavo quien abrió un documento nuevo de Word, y  la obligo a sentirse frente a la laptop.  Inmediatamente las voces sonaron en su cabeza, volviendo todo una tormenta y el mar de su cerebro oscuro.

¿Queremos que venga? Él vendría a vernos

¿Qué nos diría? Seguro él diría que…

Él nos ama, estoy segura que el diría que…

…No, es demasiado pronto, no es amor…

Pero si él estuviera aquí seguro diría que…

—¿Le diste tu numero?—Preguntó Gustavo haciendo que el mar de su mente se aclarara de repente.

—No, pero el me dio el suyo en esta nota—Respondió ella luego de unos segundos, pasándole la nota que ahora tenía el sudor de sus manos ya que se había negado a soltarla.

—Vamos a cambiar eso—El chico tomo el celular de su amiga, y abrió whatsapp.

Valeria:

¡Hola! Peter, este es mi número 😘

—¿Era necesario el emoji del beso?

—Vale, eso no importa, ahora vas a escribir lo que él responderá, y si el rubio hermoso responde exactamente eso, significa que eres la bruja de las escritoras y podrás empezar tu coven.

—Cállate, idiota.

—Tú solo escribe.

Refunfuñando ella miro la pantalla  y dejo que las voces tomaran su mente.

¿Qué diría…? ¿Qué diría?

Él está interesado, quiere dejar claras sus intenciones…

Hola como estas no es suficiente…

Él no es como los otros chicos…Él diría…

Peter oro tomo su celular y al leer el mensaje de Valeria escribió lo siguiente:

¡Hola, princesa! ¿Cómo estás? 😍😊

Un segundo.

Dos segundos.

Tres segundos.

Y  el Ping! De whatsapp sonó y antes de que ella pudiera tomar el celular su amigo se adelantó y desbloqueo el teléfono para leer el mensaje. Los ojos del rostro redondo de Gustavo parecieron estar a punto de explotar,  su boca se abrió y cerró como la de un pez. Luego pareció tranquilizarse y dejo el celular en el escritorio. Valeria miro la pantalla.

Peter Oro:

¡Hola, princesa! ¿Cómo estás? 😍😊

Valeria se alejó de la computadora moviendo su silla hacia atrás, y tapo su cara sintiendo que la habitación daba vueltas. Al verla angustiada su amigo dijo lo primero que vino a su cabeza.

—Si te pones a pensarlo, no es algo tan malo.

Valeria corrió las manos de su cara y lo miro como si dos cuernos hubieran salido de la cabeza su amigo.

Valeria se negó a hablar sobre el tema el resto de la noche, sin importar cuanto Gustavo insistiera diciendo que podría usar este nuevo “poder “a su favor en todas las formas  imaginables. Ella rechazaba su insistencia amenazándolo con el cuchillo de la cocina, y disparándole con el rociador de agua que usaba para regar sus cactus.

***

La mente de Valeria le repetía una y otra vez el mismo recuerdo de aquella mañana. Era como una película mala que no podía dejar de darle play en su mente,  a pesar de que  había roto el DVD un millón de veces.

La balanza la miraba con una mirada acusatoria, sus números  habían sido lanzados como dagas hacia el corazón de la chica, como un acto de magia macabro que apuntaba con lastimarla pero no lo hacía físicamente.

75 kilogramos.

“Cinco kilos de más.” La imagen se  oscurecía y aclaraba una y otra vez en su mente.

—Oh, Vale, ¿Por qué tienes esa mala cara?—Preguntó una voz chillona haciendo que la nombrada  levantara la mirada de la carpeta que contenía el relato que tenía que entregar en una hora al editor en jefe del diario, para encontrarse con Renata Wexler.

Valeria odiaba a Renata, pero en su favor tenía que decir que había intentado  ser su amiga, realmente lo había intentado. Pero simplemente era imposible, Renata era una supermodelo con alma de demonio. Si es que eso era posible. Cabello rubio hasta la cintura, ojos azules que de lejos parecen tiernos pero cuando te acercas encuentras que tienen un brillo de maldad que es capaz de destruirte. Piel perfecta, nariz recta, labios gruesos que la castaña estaba segura habían sido creados por un cirujano. Siempre vestía con ropa de marca, Gucci, para ser específicos, ropa que  ella decía con orgullo le traía su padre quien trabajaba en Los Angeles.

“Perra.” Pensó la chica antes de forzar una sonrisa en su rostro para decir:

—Hola, Renata, ¿Cómo estás?

—Muy bien, pero tu rostro no dice lo mismo, ¿Necesitas ayuda con el cuentito?

—No, el cuentito y yo estamos muy bien—Eso era algo más que Vale odiaba de Renata, para ella Valeria escribía “cuentitos”, como si eso  fuera ir a comprar unos caramelos para el jefe. La castaña iba a discutir con la rubia pero la segunda le gano.

—Ohhh, ¿Quién es él? Yummy— Luego de decir esto, Renata se apoyó contra el cubículo de la escritora, tapándola en el proceso,  y miro hacia su izquierda. Valeria miro hacia el mismo lado y trago en seco al ver al chico rubio de sus sueños hablando con el editor en jefe mientras caminaban hacia ellas.

—Peter Oro—Respondió la castaña sin darse cuenta.

—Ohhh, así que lo conoces—Antes de que la muchacha pudiera negarlo el nombrado llego al cubículo de ella.

—Hola, Vale—Saludo él con una encantadora sonrisa.

—¿Se conocen?—Pregunto el editor en jefe mirándolos sorprendidos.

—Sí—Dijo Peter inmediatamente, ignorando la mirada coqueta de Wexler.

—No—Dijo Valeria al mismo tiempo evitando la mirada de todos.

—Bueno,  no me importa, Peter es nuestro nuevo diseñador digital, así que trabajaras con él cada vez que publiquemos uno de tus relatos.

—¿Yo trabajare con Peter?—Preguntó Renata Wexler, mirando a Peter con una  mueca parecida a una sonrisa y extendiendo su mano para saludarlo  y decirle su nombre.

—Creo que es algo obvio, ya que eres una de nuestras fotógrafas, señorita Wexler—Como si estuviera cansado el editor en jefe se alejó de la escena sin decir siquiera adiós mientras sacaba el celular de su saco y lo apoyaba contra su oído como si estuviera hablando con alguien.

—Así que dime Peter Oro, ¿Qué tan bueno eres en lo que haces?— Preguntó la rubia, Peter la miro confuso y solo pudo responder.

—Creo que se defenderme en mi trabajo.

—Hmmm, me encantan las personas seguras.

—Vale, no sabía que trabajas aquí—Dijo Peter para alejarse de la rubia y entrar al cubículo de la castaña y sentarse en una de las sillas para estar a su altura.

Ofendida, Renata Wexler se alejó de ellos para correr detrás de su jefe.

—No creo habértelo dicho en ningún momento.

—Eso iba a preguntarte, ¿Por qué no respondiste mi mensaje?

—Gustavo, mi amigo, fue él que empezó esa conversación, así que ¿Para qué contestaría?

—Lo conozco  me dijo su nombre entero mientras yo intentaba que tomaras consciencia.

Ante el recuerdo de como se había desmayado al ver a Peter, la chica se sonrojo inevitablemente. Pero tosió forzándose a bajar el sonrojo de su rostro.

—No respondiste mi pregunta, ¿Por qué no me respondiste?

—Porque no estoy interesada en ningún hombre.

—Oh—Dijo él para luego levantarse de su asiento—Perdóname, yo asumí que a ti te gustaban los chicos, soy un idiota por asumirlo, no soy así de verdad…

—¡¿Qué?! No, no, me refiero  a-a que yo no estoy buscando novio, yo soy hetero, solo que no quiero novio en este momento de mi vida.

—Oh, okay—Dijo él para luego volver a sentarse de nuevo con su sonrisa ganadora.

—Pero, ¿Tampoco quieres amigos?

Esta vez fue el turno de ella para sonreírle.

—No creo en la amistad entre el hombre y la mujer.

—Te enamoraste de uno de tus  amigos ¿Verdad?

—Exactamente, además, solo soy amiga de personas extremadamente interesantes y extrañas.

—¿Me estás diciendo aburrido?

—Eres el típico niño bonito sin cerebro—Luego de decir esto  ella tomo su carpeta y se levantó de su asiento. Él la imito y se interpuso en su camino.

—No me conoces en lo más mínimo, quizás me gusta andar en patines de color arcoíris por el parque desnudo los domingos a la hora de la misa—Este comentario logro que la castaña riera con fuerza y lo mirara con sus ojos brillosos. Peter continúo hablando.

—Créeme, puedes encontrarme interesante si realmente te das la oportunidad  de conocerme, ¿Realmente no dejas entrar a nadie en tu vida sin prejuicios?—Mientras decía esto, él mordió su labio inferior por un segundo mostrando inseguridad, fue solo un segundo pero ella lo vio, era un gesto que quedo guardado en su mente y la ayudo a tomar la siguiente decisión.

—Está bien, pero quiero verte en patines este domingo.

—¿Es esa una excusa para verme desnudo?

El chico rio al ver el sonrojo que  nació desde la nariz de la chica y llego hasta la punta de sus orejas. Parecía estar a punto de desmayarse, de nuevo.

Si disfrutaron el segundo capítulo por favor comenten y denle like.

Notas:

  • Dar bola en Argentina significa dar atención o mostrar interés.

 

 

 

 

 

 

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